Salud sexual, un derecho para todos

Salud sexual, un derecho para todos

Hace unos días se celebró el Día Mundial de la Salud Sexual. Como cada año es una conmemoración que pasa prácticamente desapercibida, excepto para las personas que nos dedicamos a ello. Y esta discreción en la celebración nos dice mucho de la importancia que se le otorga a la Salud Sexual en nuestra sociedad.

Por supuesto, de vez en cuando los gobiernos parece que se preocupan también por esta área de nuestra salud y nos bombardean por todos los medios de comunicación informando de que debemos protegernos al hacer el amor. “Póntelo, pónselo”. Un mensaje necesario y muy útil, recordemos que el preservativo es el único método anticonceptivo que, además, te salva de muchas enfermedades de transmisión sexual.

La salud no es sólo la falta de enfermedad

Tendemos a pensar que estamos sanos cuando no estamos enfermos. Y sí, está claro que cuando enfermamos tememos por nuestra salud, pero no tener ninguna enfermedad no implica necesariamente estar sano. En el terreno sexual esto es aún más acusado, que no tengas ninguna “enfermedad sexual” no significa que tengas una buena salud sexual.

Para gozar de una buena salud sexual deberíamos:

  1. No tener ninguna enfermedad de transmisión sexual (VIH, Papiloma, Candidiasis…)
  2. No tener ninguna patología asociada a la sexualidad (eyaculación precoz, ausencia de orgasmo, dolor en la penetración, disfunción eréctil…)
  3. Tener la libertad de decidir sobre nuestro propio cuerpo
  4. Tener la libertad de decidir tener relaciones sexuales o no
  5. Saber disfrutar de los encuentros sexuales con otros y con nosotros mismos con libertad
  6. Saber cómo funciona nuestro cuerpo, todo él
  7. Sentirnos libres para expresar nuestras dudas sobre el área sexual
El sexo da miedo

Por desgracia, en esta sociedad, estamos aún muy lejos de conseguir que todos disfrutemos de una buena Salud Sexual. La educación sexual brilla por su ausencia, y cuando aparece se expresa en forma de “salud = ausencia de enfermedad”.

Pensemos por un momento qué nos transmiten cuando se equipara la Salud Sexual a la ausencia de enfermedad. Lo que nos dicen es que para tener una sexualidad sana debemos protegernos. Debemos ir con cuidado de no contagiarnos. Debemos vigilar con quién nos acostamos y en qué condiciones. Que debemos vigilar no quedarnos embarazadas (o no dejar embarazada a ninguna chica).

¡Qué miedo! Al final, lo que nos están transmitiendo es que el sexo da miedo, que las consecuencias, si no tienes mucho cuidado, son temibles. ¿De qué manera puedo disfrutar yo del sexo si todo lo que me dicen es que vigile?

La clave está en la Educación Sexual y Emocional

Para gozar de un envidiable estado de Salud Sexual, pues, es necesario mucho más que las campañas de “vigila lo que haces”. La clave está en la Educación Sexual. Pero en la buena educación sexual.

La buena educación sexual debería incidir en cada uno de los siete puntos antes expuestos de una manera muy explícita y dándoles la misma importancia a unos que a los otros. Iremos hablando a lo largo de las semanas de la importancia de la Educación Sexual.

Sólo si conocemos todo lo que rodea a la sexualidad podremos disfrutar de ella.