Si los hombres fueran mujeres…

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“Mayoría oprimida” (Majorité Opprimée) es el corto de la cineasta francesa Eléonore Pourriat, grabado hace cinco años, que narra un día en la vida de Pierre. Un hombre que vive en un mundo en el que los roles de género se han invertido, los hombres actúan como mujeres y las mujeres como hombres, viendo la sociedad desde un punto diferente.

Aunque la historia es dolorosa, Pierre es víctima de una agresión sexual, nos muestra los comportamientos estereotipados, masculinos y femeninos, la desigualdad, el acoso y la reacción al mismo observándola de forma muy diferente si es desde el rol dominante u oprimido.

El género, los patrones de género y el rol de género se refieren a cómo actúa una persona durante su vida cotidiana. Son un reflejo de la idea de la sociedad en cuanto a cómo se deben comportar y tratar a los niños y niñas, hombres y mujeres. Por tanto es el resultado de la propia biología, nuestro sexo, y/o la manifestación de lo que nos impone la sociedad.

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El cortometraje nos permite en poco tiempo tomar conciencia de lo interiorizados que tenemos determinados estereotipos, roles de género, y cómo el rango de gravedad de las conductas o acciones adquiere un matiz diferente si se da en un sexo o en otro. En la sociedad actual, todavía, se reconoce con más facilidad la violencia que vive el protagonista pero a la inversa se tiende a culpabilizar o responsabilizar a la mujer, como si fuera ella la que hubiera provocado la situación o se hubiera insinuado.

Uno de los que juegan un papel muy importante a la hora de reforzar estos estereotipos es el cine y la televisión, mostrando el sexismo a veces de manera evidente, como la asociación de la mujer como un objeto bello (cosificándola) y el resto de cualidades se minimizan, y al hombre como fuerte, seguro, conquistador, protector, etc., pero otras veces se muestra de forma más sutil y son más difíciles de observar.

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En terapia rompemos estas etiquetas, los estereotipos, proponiendo una visión de la sexualidad, del comportamiento sexual y afectivo basado en la igualdad, el respeto y la libertad. Desmarcándonos del sexo biológico, de la visión reduccionista, para centrarnos en la globalidad. Siguiendo un camino hacia el autoconocimiento, la valoración y la aceptación de uno mismo, dejando a un lado la herencia cultural, social y educacional de lo que se debe o no se debe hacer, o lo que es correcto o incorrecto, dependiendo del género que se tenga.