¿Sientes necesidad de agradar a los demás?

Es frecuente que algunas de las personas que acuden a terapia busquen agradar con frecuencia a los demás. Pero, ¿Qué tiene de malo querer agradar a nuestro entorno? Os preguntareis algunos de vosotros. El problema lo encontramos cuando este deseo de agradar con frecuencia va demasiado lejos y llega un punto en que perdemos de vista lo que realmente queremos en nuestra vida.

Esta necesidad de validación externa encuentra su máximo exponente en las redes sociales cotidianas, comprobar el número de “Me gusta” y comentarios que hay en nuestras publicaciones de Facebook e Instagram son el pan de cada día en nuestra sociedad. En general, vivimos preocupados por gustar y agradar a nuestros congéneres.

Necesidad validación externa y autoestima.

Esta necesidad está relacionada con nuestra autoestima. Si esta es sólida la persona no sentirá la necesidad de que los demás siempre le estén demostrando lo bien que les cae.

Por otro lado, basar nuestra autoestima en lo que los demás piensan de nosotros nos pone en un estado de vulnerabilidad; estamos literalmente a merced de sus opiniones que pueden ser volubles. Si te responden de forma positiva, entonces te sientes bien contigo mismo. Y si no, sientes como si hubieras hecho algo mal.

En pocas palabras: Cuando haces todo por los demás, y basas tu felicidad y autoestima en su opinión, puedes perder tu equilibrio con más frecuencia.

¿Cómo romper con el deseo excesivo por agradar a los demás?

1. Identifica aquellas áreas y relaciones personales en tu vida donde el deseo de complacer piensas que ha ido demasiado lejos.

2. Cuando alguien te pida un favor, te pregunte o haga cualquier cosa que desate esa tendencia a agradar en exceso, contesta: “¿te importa si lo pienso un poco antes?”, de esta forma nos daremos tiempo a nosotros mismos para evaluar qué es lo que realmente queremos hacer.

3. Permítete sentirte un poco incómodo cuando no intentes agradar a los demás. Es importante saber tolerar la culpa, vergüenza o malestar que nos pueda generar no agradar a los demás.

4. Aprende a decir “no”. Intenta no dar excusas, puedes dar tus razones para no querer hacer algo.

5. Comunica tus necesidades.

En definitiva, si crees que eres una de esas personas que sienten la necesidad de agradar siempre a los demás aunque cuando esto vaya en contra de su propio bienestar, quizás ha llegado el momento de tomar las riendas y empezar a poner ciertos límites.

Puede estar seguro de una cosa: aunque lo hagas todo bien, no podrás complacer a todo el mundo. Tienes derecho a decir no cuando eso es lo que deseas hacer.

Es noble que quieras ayudar a los demás pero es algo que debes hacer porque quieres, no porque sientes que tienes que hacerlo.

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