Un solo miedo: el miedo al miedo

Un solo miedo: el miedo al miedo – de Federica Perra

¿Cuantas veces hemos renunciado a algo por el miedo? ¿Cuantas veces nos hemos preocupado de que algo malo pudiera pasar y luego, con mente imparcial y fría, nos hemos arrepentido de no haber disfrutado del momento?

El miedo en hablar en público, el miedo en la toma de decisiones, en quedarse solos o empezar una relación, el miedo en cambiar de trabajo, en conducir, en alejarse de casa, en viajar… de cualquier de estos, u otros, miedos se trate es perfectamente normal que los experimentemos; de hecho, cada vez que nos acercamos a una zona que no sea familiar (la famosa zona de confort de la que ya hemos hablado) o probamos una nueva forma de enfrentarnos al mundo, el miedo forma parte de las sensaciones experimentadas, ya que es algo instintivo y sano, del que la naturaleza nos ha equipado como forma para tenernos lejos de posibles problemas y peligros.

El miedo, entonces, no es el problema; tendríamos algo sobre el que reflexionar cuando este último llegue a bloquearnos, impidiéndonos hacer algo del que desearíamos disfrutar.

Uno de los casos más explicativos, dado que se acerca el verano, es el miedo a volar, lo que se conoce como aerofobia, algo que podría condicionar no solo nuestras vacaciones sino muchos aspectos de nuestra vida.

Hoy en día, las distancias se pueden incluso definir relativas, ya que en unas horas de avión se puede llegar hasta el otro lado del mundo y a precios decididamente accesibles. El avión, entonces, es el verdadero protagonista de muchas oportunidades positivas; se estima pero que uno de cada tres pasajeros no se sienta a gusto con la idea de volar.

Hay diferentes formas de enfrentarse a lo viajes y a este medio de transporte tan cómodo cuanto peculiar: hay a quien le baste seguir algunas indicaciones (como las que siguen: informarse sobre el funcionamiento del avión y darse cuenta de su seguridad llegar a tiempo al aeropuerto, llevando una buena selección de diferentes distracciones como periódicos, libros, música, películas etc., y sobretodo, evitando todo tipo de exceso ya que comer o beber en exceso puede ser perjudicial, evitar los pensamientos negativos, respirar hondo y focalizar la atención sobre instrucciones positivas basadas en los aspectos positivos que tiene viajar en avión como la rapidez o el hecho de que volar sea una experiencia increíble) y a quien me gustaría recordar que si no consiguiera quedarse tranquilo y el hecho de viajar (o incluso imaginar hacerlo) le provocara mucha ansiedad e inquietud, la psicoterapia puede ayudar a superar la dificultad en la que la persona se encuentra, rescatando el momento de crisis y convirtiéndolo, por fin, en una oportunidad de crecimiento personal y de disfrute de uno de los placeres de la vida: ¡viajar!

 

 

* Algunos aeropuertos, como él de Singapur, empatizan y entienden los miedos, dedicando algunas bonitas y relajantes instalaciones a sus viajeros.

https://www.youtube.com/watch?v=NXuQnDeIyY8