Soy responsable.

 

La responsabilidad es un valor que permite reflexionar, gestionar, orientar y valorar las consecuencias de nuestros actos y decisiones.

Las personas aprendemos a ser responsables en las primeras etapas de nuestras vidas. Las pequeñas tareas y obligaciones, que de manera progresiva y siempre adaptadas a la edad de las niñas/os, los padres van inculcando a sus hijas/os irán creando en ellas/os el sentido de autonomía y de responsabilidad.

Será importante que durante la infancia los padres vayan otorgando a las niñas/os tareas que puedan ir asumiendo, y mostrando a la vez confianza en que puedan realizarlas, así como darles posteriormente un feedback, devolviéndoles impresiones sobre cómo lo están haciendo. En esta tarea de fomentar la responsabilidad, las padres y madres se deberán mostrar tolerantes y reforzadores con las habilidades que van adquiriendo sus hijas/os.

Conforme la niña/o crezca irá aumentando el número de situaciones de las que puede responsabilizarse y aumentando de esta manera su autoconfianza a la hora de tomar decisiones y asumir cada vez más autonomía en sus tareas cotidianas.

En la edad adulta, la persona adulta responsable es capaz de valorar la situación en la que se encuentra, y se siente competente a la hora de tomar decisiones de manera independiente, es capaz de actuar de un modo coherente con sus necesidades y deseos, asumiendo la responsabilidad de sus actos y las consecuencias derivadas de estos.

En terapia, se trabaja para que la persona adquiera una actitud más responsable ante las situaciones que les suceden, y pueda progresivamente ir abandonando posiciones más victimistas y autoculpavilizadoras.