Sugar dating – Entevista para el Periódico de Catalunya

Hace algunas semanas colaboré en una entrevista para El Periódico de Catalunya sobre el fenómeno del sugar dating (podéis ver el artículo aquí), que es un tipo de relación basada en un intercambio de seguridad económica y material por acompañamiento o interacción según los términos que las personas implicadas definan.

Una aplicación sirve de plataforma para el contacto entre l@s sugar daddy o sugar mommy y l@s sugar babies, habitualmente más jóvenes; en el perfil de cada uno se expresa qué tipo de interacción se está buscando, qué se espera recibir y qué se está dispuesto a ofrecer, desde donde las personas se conocen y establecen una negociación.

Más allá de entrar en etiquetas o en el juicio moral, como terapeutas nuestro interés se centra siempre en el bienestar de las personas.

La definición de la RAE para el término relación es: “conexión, correspondencia, trato, comunicación de alguien con otra persona”. Por lo tanto, se puede decir que las personas que interaccionan para establecer esa condición de retribución mutua están implicadas en una relación.

Todas nuestras relaciones interpersonales están mediadas por un contrato, aunque este suele ser implícito. Tenemos una serie de concepciones y expectativas respecto a los límites y los roles de cada uno de los participantes. En este sentido, cuanto más explícito es dicho contrato, más información disponen las personas para elegir de forma autónoma su implicación en una relación.

Si dos personas adultas deciden de forma autónoma (entendida la autonomía como el criterio propio) negociar una serie de condiciones que regirán sus interacciones sin que ninguna de ellas esté bajo coerción, como terapeutas no tenemos nada que decir. No concebimos que seamos más expertos en la vida de las personas que ellas mismas, por lo tanto, nuestro ámbito de aplicación quedaría restringido a la eventual situación en que alguna de las personas implicadas en una relación (de cualquier tipo) sintiera malestar al respecto. En ese caso, nuestra función sería acompañar a la persona a encontrar una congruencia interna entre lo que piensa, lo que siente y lo que hace, ayudándola a construir alternativas para cubrir la necesidad que la lleva a mantenerse en dicha relación de una forma que no genere malestar para así poder decidir dejarla.