Superar las adversidades.

Está claro que si pudiéramos elegir ninguna de nosotras escogería pasar por adversidades, tener que superar problemas, atravesar crisis….escogeríamos una vida apacible y tranquila. Pero lamentablemente esto no está en nuestras manos, y a menudo las circunstancias que se encuentran detrás de las adversidades están fuera de nuestro control.

¿Ante esta evidencia que podemos hacer? Hay infinitas opciones de actuación, pero la gran mayoría seguramente las podríamos englobar en dos grandes grupos de posibles respuestas ante una situación adversa de la cual no podemos cambiar las circunstancias:

  • No hacer nada y dejar simplemente que los acontecimientos sucedan. Esta respuesta, a la larga, puede acarrear una sensación de indefensión y desesperanza.
  • Entender que aunque no podemos cambiar las circunstancias objetivas, podemos tomar una actitud activa ante nuestra crisis. Tal y como teorizó el neurólogo y psiquiatra austríaco Viktor Frankl, superviviente de varios campos de concentración durante la segunda guerra mundial, a las personas se les puede arrebatar todo, excepto lo que él llamaba la última voluntad del ser humano, escoger la actitud con la que te puedes enfrentar al sufrimiento.

La resiliencia: la capacidad de hacer frente a los cambios.

Esta última actitud de la que habla Frankl, se podría relacionar con el concepto de resiliencia, noción de la cual se ha hablado extensamente durante los últimos años.

Resiliencia, es un término derivado del latín, resilire, que significa saltar hacia atrás o rebotar. En ingeniería, la resiliencia de un material es la capacidad de recuperarse de una deformación, producto de un esfuerzo externo. En traumatología es la capacidad del tejido óseo de crecer en sentido correcto después de una fractura.

En psicología, el termino resiliencia también guarda este significado, y se podría definir como la capacidad de superar adversidades o de sobreponerse a experiencias de dolor emocional. Hay quienes, a pesar de vivir circunstancias muy adversas, no sólo superan las adversidades, sino que además salen reforzados de éstas.

La resiliencia no es una característica especial que se puede tener o no, todas las personas en mayor o menor medida tenemos la capacidad de superar las adversidades, ya que es una respuesta natural, normal y frecuente en el ser humano.

Finalmente, es importante tener en cuenta que la resiliencia no es una cualidad estable, y por lo tanto, es posible trabajarla a lo largo de la vida. Está asociada además, a otras habilidades positivas de las personas como el autoconocimeinto, la autoestima, la autonomía, la capacidad para relacionarse, la iniciativa, el buen humor y la creatividad, entre otras, y todas ellas forman parte, en mayor o menor intensidad, de las personas que se trasforman con el transcurrir de la vida.

“Si no está en tus manos cambiar la situación que te produce dolor, siempre podrás escoger la actitud con la que afrontes ese sufrimiento” Viktor Frankl.