Toma conciencia de tu postura corporal.

 

Según Shamash Alidina, experto en mindfulness y meditación, la postura corporal que adoptamos puede ejercer un efecto directo sobre nuestro estado de ánimo. ¿Por ejemplo, has probado, en algún momento que te hayas sentido decaída, sentarte con la espalda recta, a caminar erguida, sin encogerte? Haz el experimento, es posible que pueda ayudarte a sentirte mejor, incluso a reducir el estrés, ya que puede que sientas que tienes más seguridad y enraizamiento.

La ciencia ha intentado estudiar los efectos de mantener una adecuada postura corporal, y parecen estar de acuerdo con que ésta puede tener una influencia en nuestras emociones y estado de ánimo.

De esta manera, Briñol, Petty y Wagner llevaron a cabo un estudio publicado en 2009 en el European Journal of Social Psychology, en el que le pidieron a la mitad de un grupo que se sentase encorvado y a la otra mitad que mantuvieses la espalda recta. Las personas que se sentaron erguidas mostraron niveles considerablemente más altos de confianza en ellas mismas en comparación con aquellas personas que habían permanecido encorvadas.

Por lo tanto, que tal si haces la prueba un día: toma conciencia de tu postura corporal e intenta mantener tu postura erguida, comprueba si sientes alguna diferencia en tus emociones o estado de ánimo.

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