No te asustes de tus emociones.

 

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En artículos anteriores desarrollé el tema de la importancia de no luchar contra tus emociones. Las personas equilibradas las aceptan y las escuchan. Es decir, comprenden que cómo se sienten forma parte de los acontecimientos y que las emociones están cumpliendo su función, la de alertar sobre algún aspecto que no está funcionando de manera óptima en nuestro sistema. Por esto, es importante, dejar que las emociones fluyan, y que por lo tanto, pasen.

Para ilustrar esta manera de tomar nuestras emociones, sentimientos y pensamientos me gustaría recordar estas líneas de Rainer Maria Rilke extraídas de Cartas a un joven poeta:

“Cuando la ansiedad se cierna sobre tu luz y tus sombras y sobre todo lo que haces, por favor no te asustes. Me gustaría recordarte que la vida no te ha olvidado. Te está dando la mano y no permitirá que caigas ¿Por qué quieres excluir de tu vida el desasosiego o la depresión? Después de todo aunque ahora no sepas a donde te conducirá todo esto, puede que estas experiencias lleven al cambio que siempre esperabas”

El valioso conocimiento que podemos extraer de esta breve lectura es que es importante aceptar nuestras emociones, pero también el resto de aspectos que nos generan malestar en nuestra vida. Contrariamente a lo que nos dice el sentido común, cuanto más tratamos de cambiar una situación resistiéndola y negándola, ésta se mantiene. La aceptación de una situación permite que se produzca el cambio.

Otro conocimiento importante que podemos extraer de este texto es que detrás de toda pérdida, de toda crisis, se esconde también crecimiento, superación y cambio.