Liberarte del deseo de tener la razón.

    ¿Cuántas veces al día te repites estas palabras o algunas de sus variantes? Era yo quien tenía razón. Eres tu quien se equivoca. Si quieres vivir relajada, no te preocupes por tener o no la razón.En demasiadas ocasiones comprobamos cómo querer imponer nuestras razones y opiniones a los demás nos cuesta caro. El(…)