Voluntad – “El test de la golosina”

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Hace unos días leí un artículo de José Antonio Marina, filósofo, escritor y pedagogo, que trataba sobre la recuperación de la voluntad y que hoy me gustaría comentar.

Coincidiendo con la publicación en castellano del libro “El test de la golosina” de Walter Mischel, reconocido psicólogo y uno de los pioneros en ensalzar la importancia de la voluntad, Marina reflexiona sobre este concepto y su necesaria adquisición a través del aprendizaje, ya que ésta facultad no es innata, si no que engloba una serie de capacidades que se han de asimilar, aprender. También nos recuerda la importancia de discernir entre motivación y voluntad.

La voluntad, es la facultad de hacer o no hacer una cosa, elegimos consciente y libremente hacerlo, por tanto, lo hacemos de manera intencionada. Es la capacidad que tenemos para controlar nuestros impulsos y nuestras conductas. Tener voluntad es llevar a cabo acciones concretas, claras, basadas en nuestros deseos y nuestras decisiones.

Mientras la motivación, es la causa, la razón que impulsa a una acción, y está relacionada con darle valor a lo que hacemos, sentir entusiasmo e interés y estar dispuesto a hacer el esfuerzo que se requiere. Es una actitud frente a las situaciones, ante la vida.

La diferencia radica en que, la motivación depende del interés, de si estamos animados, estimulados, si no es así, si no tenemos ganas, no nos apetece, no hacemos nada. Y la voluntad es elegir hacerlo o no, pero sin centrarnos exclusivamente en el aquí y ahora, en la satisfacción a corto plazo, si no tomando conciencia que si hacemos X obtendremos Y.

La voluntad es primordial para lograr las propias metas; cuando una persona carece de voluntad o no tiene la suficiente, puede dejarse llevar por los deseos de los demás o no tener el interés o el entusiasmo necesario para lograr sus objetivos ya que normalmente éstos no están bien definidos. Por tanto, con su ausencia pueden aparecer problemas en cuanto a, tolerar la frustración, a la responsabilidad personal, a la capacidad de esfuerzo, de constancia, de perseverar frente a las dificultades, etc.

Walter Mischel realizó “El test de la golosina” para conocer y evaluar la capacidad de autocontrol en niños de cuatro años. La única premisa que le dio a cada niño era la siguiente “ahora debo marcharme y volveré en unos veinte minutos. Si lo deseas puedes coger una golosina pero, si esperas a que vuelva, te daré dos”.

https://youtu.be/iKGCBbcp1bI

La conclusión a la que llegó Mischel en su estudio es que aprender a controlarnos, no dejarnos llevar por las tentaciones, por la impulsividad, por la satisfacción a corto plazo, es una facultad esencial para el desarrollo académico, familiar, laboral y social.

No se nace con el autocontrol de tomar la decisión más conveniente, más adecuada, si eso implica no satisfacer, no obtener, un deseo de placer inmediato.

La voluntad es la facultad interna que nos permite vencer los obstáculos y lograr nuestros objetivos. Como he comentado anteriormente no es algo innato, no nacemos con ello, sino que la vamos adquiriendo con aprendizaje. La voluntad la podemos desarrollar, reforzar y potenciar si entendemos en qué consiste y por qué no la hemos fortalecido.

VOLUNTAD