¿Te permites tus emociones?

 

Las emociones básicas son reacciones fisiológicas universales que se activan ante determinadas situaciones. Cada emoción es coherente con un tipo de situación determinada, de esta manera, la tristeza es coherente ante situaciones subjetivas de pérdida, el miedo ante situaciones de peligro, la rabia ante situaciones de injusticia y la alegría ante situaciones de ganancia.

Aunque estas reacciones emocionales básicas son universales, lo cierto es que no siempre nos permitimos la expresión de éstas en situaciones que les son coherentes, ¿Porque sucede esto?, a menudo a lo largo de nuestra educación se nos enseña que la expresión de determinadas emociones no es conveniente, incluso se puede llegar a castigar, de esta manera el aprendizaje distorsionado de la vivencia emocional puede llevar a la eliminación automática y sistemática de esta emoción y la persona no puede o no se permite expresar porque ha aprendido que no le es funcional.

Este fenómeno, a veces inconsciente, explica la generación de emociones prohibidas. La emoción autentica, es aquella reacción, expresión y experiencia coherente con la situación, y que en algunos casos va quedando suprimida ante las experiencias de invalidación por parte de la cultura y/o la familia de la persona, generando una emoción prohibida.

En algunas ocasiones, surge una emoción parásita, cuya expresión está más permitida por parte de la persona, que substituye a la emoción suprimida. Esta emoción parasita, no es coherente con la situación y se suele experimentar de forma desproporcionadamente fuerte y su expresión no corresponde con la situación presente.

Es importante durante el proceso terapéutico poder explorar si existen emociones prohibidas para la persona y si estas han sido sustituidas por emociones parásitas, ya que para el bienestar de la persona será importante poder vivenciar las emociones de una manera auténtica y coherente.