TENEMOS QUE VERNOS MÁS

 

El anuncio de Ruavieja ha sacudido las conciencias y las emociones estos días. La frase “tenemos que vernos más” se repite en los grupos de WhatsApp.

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La campaña hace replantearse el tiempo que pasas con tus seres queridos “la rutina”, “los horarios”, “la distancia” o “la falta de tiempo” son algunas de las respuestas que dan las personas entrevistadas sobre los motivos por los que se ven menos con sus familiares o amigos. Según Rafael Santandreu uno de los motivos de este hecho es “el modo en el que funciona nuestro cerebro”. Y añade “Estamos programados para evitar pensar en el tiempo que nos queda por vivir, así tenemos la sensación de que siempre tendremos la oportunidad de hacer las cosas que nos hacen felices”.

Sabemos los que nos hace felices pero distribuimos el tiempo en otras cosas. ¿Cuántas horas pasamos mirando alguna pantalla?

¿Qué está sucediendo en nuestra Sociedad para que acojamos de forma tan intensa e intrusiva a las tecnologías en nuestras vidas?

Igual la respuesta está relacionada con lo que dice Rafael Santandreu. Si a esta programación del cerebro para evitar pensar en lo que nos queda por vivir le sumamos las tecnologías tenemos la ecuación perfecta. Ahora tenemos las herramientas adecuadas para evitar pensar en “nada”. Poco a poco vamos descubriendo que esto se llevará por delante una parte vital de nuestra felicidad, las relaciones.

También afecta a la sexualidad. Según David Spiegelhalter, profesor de la universidad de Cambridge en el año 2030 dejaremos de hacer el amor. Esta es la principal conclusión de su estudio. La investigación de Spiegelhalter nos indica que el promedio de relaciones sexuales desde los años 90 ha ido disminuyendo con el paso del tiempo. Por lo que, de seguir así esta tendencia, cuando llegue el año 2030 habremos dejado de hacer el amor.

Según argumentan los responsables de la investigación, la gran culpable de que las parejas cada vez hagan menos el amor la tiene la tecnología, además de las redes sociales y las series.

Igual tendríamos que replantearnos algunas cosas y empezar a distribuir nuestro tiempo de otra forma. Tenemos mucho que perder.