¡TIENES QUE COMPARTIR!

Imagina que estás tomando un café conmigo en un bar. De golpe se acerca un desconocido o desconocida (me da igual el sexo) y te coge el móvil y se pone a llamar a alguien con él. Tú pones cara de alucinado y te dispones a chillarle que te lo devuelva (y digo chillar porque no creo que se te ocurre decírselo de forma dulce y sonriente). Incluso puede que se te pase por la cabeza un acción de violencia sino te lo devuelve en la máxima brevedad).
Si en ese momento yo te dijera; “Déjaselo, hay que compartir las cosas”; TODOS tendríamos claro que pondrías cara de flipado. Y como mucho me replicarías que si necesita hacer una llamada , como mínimo te debería pedir permiso para cogerlo.
Si con este ejemplo te queda claro que defenderías la reacción de mi acompañante. ¿como es posible que en los parques infantiles no ocurre lo mismo?. La frase que más se escucha en estos lugares es “Déjaselo hay que compartir”, e incluso “no te enfades. dejaselo”.Frase que le dice una madre o padre a su hijo al ver que otro niño le coge los juguetes .
El otro día una persona que conozco me recriminó al oírme decir a mi hijo ( ante la presencia de una niña que le exigía que le diera su pala); “tú decides si se la quieres dejar o no”. A lo que él contestó que no quería. Como la niña seguía insistiendo. Yo le dije “ahora no te lo quiere dejar Quizá más tarde”. La niña se fue llorando. Y La madre me miró mal.
A partir de aquí tuvimos una enriquecedora discusión sobre el tema de la “educación”. Este padre me decía que estaba mal educando a mi hijo, ya que hay que enseñarles a los niños a no ser egoístas, y que a veces hay que forzarles a compartir. Yo le argumentaba que una forma de enseñar es, respetando sus cosas, y dándole a elegir. Y ser consciente que también otras personas pueden optar por no prestarle a él las suyas.
Cuando le dije que cómo se sentiría si alguien le cogiera las llaves del coche sin permiso para darse una vuelta . Me contestó que no es lo mismo. No tiene el mismo valor una pala o un cubo que un coche. Pero la respuesta a esta comparativa sólo la puede dar el menor. Preguntale cómo es de importante para él su pala (incluso quizá te sorprenda cuando te diga que es mas importante que el vehículo).
Un ejemplo de lo que yo estaba diciendo surgió unos minutos después cuando apareció un niño que él conoce (aunque hacia tiempo que no lo veía). Cuando lo vio, vino corriendo a la mesa en la que yo estaba, para que le diera su nueva adquisición, que era un avión, para llevárselo al otro niño y decirle con su dulce vocecita “toma, te lo dejo”.
Puedo dar muchos otros ejemplos de ver a mi hijo cómo presta sus objetos cuando el que se le acerca se lo pide de forma educada. Y en otras ocasiones le veo correr a buscar sus juguetes para ir a prestárselo a otro niño que acaba de entrar al parque. Y cómo acepta desde la tranquilidad y resignación que otro menor se niegue a prestarle sus cosas.
Tengo claro que SI A UN NIÑO LO TRATAS COMO UNA PERSONA, REACCIONA COMO PERSONA.
¿Cuantas cosas cambiarían si trataras a tu hijo, como te gustaría que te trataran a tí? Como tengo claro que no me gusta que nadie me coja mis cosas sin mi permiso, y si alguien quiere que le deje algo me gusta que me lo pida por favor, y yo decidiré si se lo cedo o no, hago lo mismo con mi hijo.