Reconocer el abuso emocional

8319_manipularPuede que te pase con cierta frecuencia. Estás en compañía de ciertas personas y al final te vas con un mal sabor de boca. O mejor dicho, algo te molesta en la boca del estómago. Parece culpa o vergüenza, pero no sabes muy bien por qué. Esas relaciones no fluyen, siempre eres tú el que estás en falta ¿Por qué? Puedes estar siendo víctima de una manipulación psicológica, de lo que también puede ser abuso emocional. Y puede que tenga alguna de estas formas:

– ‘Hacer luz de gas’: “Pero si te lo he dicho… esto ya lo sabías.” Y tú sabes perfectamente que lo que sucede es nuevo y no se ha hablado antes, incluso parece que es mentira. Pero el otro te hace dudar, te asegura con toda la calma que tú no estás bien, que estás loco, que pierdes facultades. Es una forma de abuso si se hace repetidamente, aunque a veces puede ser tan sutil que incluso creas que has sido tú mismo el que estás poniéndote mal.

– ‘Silencio’: No hay mejor desprecio que no hacer aprecio. Las palabras pueden herir, pero los silencios también. Retirar la palabra a alguien es una forma de agresividad muy perjudicial que pone a prueba al que puede no soportar la tensión y acaba disculpándose no sabe muy bien por qué.

– ‘Proyección’: En realidad es el otro el que está haciendo o sintiendo algo negativo, pero acabas siendo tú el culpable. Y te acabas preguntando ¿cómo hemos llegado a esto?

– ‘Intimidación encubierta’: O el clásico ‘tú mismo, pero es la última oportunidad’. No hay un ataque directo porque ‘tú verás lo que haces’. Percibes que te amenazan pero te pasan la pelota a tu tejado. Puede que pienses ‘si a mí ni me importa, no es cosa mía’, pero te ves forzado a decidir algo.

– ‘Victimismo’: De repente el malo de la película eres tú. Quizá la discusión o el problema era planteamiento del otro pero te acabas sintiendo culpable y el otro, pobrecito, el agredido. Aunque no sepas ni por qué en realidad.

Librarse de estás formas de agresión es complicado porque puede ser muy sutil. Para vivir relaciones sanas, hay que librarse de ellas y ser consciente de los juegos en los que estamos implicados. Y sobretodo preguntarte ¿a qué quieres jugar tú?

marioneta_tijeras