Un cuento Sufí: "Granadas para curar"

A mi modo de ver, la psicoterapia como proceso eficaz necesita de la participación activa de todos sus participantes. Esto es, del terapeúta como experto en conocimientos psicológicos y del paciente como experto en uno mismo. Ambos trabajan conjuntamente con la intención de que el paciente consiga contruir una coherencia entre lo que siente, piensa y hace para lograr un buen equilibrio emocional. A continuación encontraréis un cuento anónimo de la tradición sufí que explica muy bien está relación.

GRANADAS PARA CURAR

Un estudiante fue con su maestro para aprender el viejo y difícil arte de curar. Cuando vieron venir a un paciente, el maestro le dijo al estudiante:
-Este hombre necesita granadas para curar.
El estudiante se dirigió al paciente y le dijo:
-Tiene usted que tomar granadas, es todo lo que necesita para curarse.
El hombre se fue protestando y visiblemente enojado por el consejo. El estudiante corrió a su maestro y le preguntó en qué había fallado. El maestro le miró y no dijo nada. Esperó a que de nuevo se dieran las circunstancias.
Pasó un tiempo y el maestro vio aparecer a otro paciente:
-Ese hombre necesita granadas para curar, pero esta vez seré yo quien actúe- le dijo al estudiante.
Le recibió y se sentaron, hablaron de su familia, de su trabajo, de su situación, dificultades e ilusiones. El maestro con aire pensativo dijo como para sí mismo:
-Creo que necesitarías algún fruto de cáscara dura, anaranjada, y que en su interior contenga granos jugosos de color granate.
El paciente interrumpió exclamando:
-¡Granadas!, ¿y eso es lo que podría mejorarme?

El paciente satisfecho por el consejo curó al poco tiempo. Mientras, el estudiante tuvo la ocasión de aprender la lección de su maestro del arte de curar. El remedio es la mitad de la cura, la otra mitad es la respuesta de aquel a quien se cura.

Noelia Zurita
Psicóloga