¿Une el dolor?

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Llevamos tres días llenos de dolor, por mucho que pensemos que la vida sigue, y así es, comparto la tristeza de muchos al ver como mueren tantas personas de forma tan trágica.

Por proximidad geográfica, de edad, de situaciones personales, de profesión o por la simpatía con las empresas en las que trabajaban las personas que viajaban en el Airbus 320 de Germanwings, todos sentimos un dolor que nos hace conectar con la angustia y el desconsuelo que deben experimentar los familiares, amigos y compañeros de estas personas.

Delante de situaciones trágicas y dolorosas todos necesitamos consuelo. Este puede llegar en forma de palabras, de abrazos, de lágrimas, de caricias o de miradas. Pero en cualquier caso necesitamos sentirnos arropados, protegidos y cuidados.

Una pérdida siempre nos produce dolor inconmensurable y por eso el de otros, en parte, nos es cercano. Todos hemos perdido a alguien y el dolor es inevitable. Es por ello y en consecuencia que el sufrimiento de las personas no nos sea ajeno. El sufrimiento te desgarra, te apaga y te rompe por dentro. Por eso muchas veces nos sentimos tan pequeños para consolar a alguien que necesitamos unirnos para crear una gran capa de abrigo contra el dolor.

Respetar, sentir y entender el dolor ajeno no solamente nos humaniza y nos acerca a la persona que sufre si no que ayuda y reconforta.

Las situaciones dolorosas forman parte de la vida, en algún momento podemos recibir noticias desgarradoras que nos rompan y mejor no tenerlas que escuchar pero ahí están…. por eso es importante, en esos momentos , reconocer y aceptar la ayuda de las personas que tenemos cerca y de los profesionales. Si sientes dolor, comparte, hay muchas personas dispuestas a ayudarte.