Volver de las vacaciones

 

Para quien más para quien menos, el periodo de vacaciones de verano está llegando a su fin y “hay” que volver a la rutina. Horario laboral, llevar a los niños al colegio, trámites pendientes… Parece que todos los “ya para después de verano” acechan impacientes a nuestra llegada.

¿Síndrome Postvacacional?

Muchas personas han acuñado el término de síndrome postvacacional para referirse a una realidad fenomenológica que se presenta en algunas personas después del periodo de vacaciones. Cabe tener en cuenta que la palabra síndrome, que para mi gusto remite a una visión excesivamente medicalizada de éste fenómeno , no significa nada más que un conjunto de síntomas.

Después de las vacaciones algunas personas pueden experimentar dificultades para regular las pautas de sueño, sensación de fatiga, falta de motivación, irritabilidad o dificultad para concentrarse durante unos días o semanas.

Se ha establecido una relación entre la aparición de estas expresiones y el grado de satisfacción con la actividad laboral que se realiza y con la vida en general, lo cual ya nos da una primera pista de que el núcleo de la cuestión se encuentra en el significado que damos al hecho de que terminen las vacaciones.

Modo laboral vs modo vacaciones

Algunas personas parece que tienen dos “modos” de funcionamiento mútuamente excluyentes, es decir, que no pueden presentarse activos a la vez: “el modo laboral” y el “modo vacaciones”, caracterizados incluso por diferentes maneras de estar en el mundo, afrontar las situaciones de estrés o el permiso para tomar contacto con el placer. Cabe preguntarse si es necesario que sea así en nuestro caso. A nivel de actividades, incluso contemplando el tiempo de ocio, puede haber una gran diferencia entre los periodos.

Salvando las diferencias obvias como el hecho de no tener que adaptarnos a horarios tan rígidos durante el periodo de vacaciones – dependiendo del caso- es posible que podamos incorporar en nuestra vida algunas de estas actividades de las que pensamos que nos tenemos que despedir hasta que activemos de nuevo el “modo vacaciones”.

Un pequeño ejercicio

Os propongo un pequeño ejercicio. Coged papel y lápiz y tomaos unos momentos para pensar en qué es lo que más os gusta de las vacaciones. Procurad que sean cosas lo más concretas posibles; de la actividad “ir a la playa” podría desprenderse que me gusta “pasar tiempo con mi familia/mis amigos”, “disfrutar de un baño”, “pasear por la orilla”, “tomar algo frente al mar”, “leer con el sonido del oleaje de fondo”…hay infinidad de posibilidades de acuerdo con la vivencia particular de cada persona. Anotad todo lo que os venga a la mente, a modo de lluvia de ideas, sin ninguna restricción.

Una vez lo hayáis hecho, seleccionad entre todo lo que hayáis puesto algunas de las actividades que consideráis que podríais seguir realizando durante todo el año. Es posible que haya bastantes de ellas que se puedan incorporar a la rutina habitual si programamos su realización priorizando tanto aquello que debemos hacer como aquello que nos hace sentir bien.

Podemos ir a pasear por la orilla después de una larga jornada laboral, o ir a un parque y notar las sensaciones del césped en nuestros pies descalzos. Podemos decidir levantarnos 10 minutos antes y disfrutar de un desayuno sosegado en la terraza observando la ciudad despertarse. Podemos incluso decidir programar algún tipo de excursión para el fin de semana. Las opciones y disponibilidad dependerán de cada persona, pero si hemos explicitado actividades muy concretas es posible que podamos adaptar alguna/s de ella/s a nuestra cotidianidad de un modo u otro.

Espacio para el placer

Es probable que si nos permitimos tomar contacto con el placer de forma habitual, el hecho de que se acaben las vacaciones no se viva como una sentencia sino como el inicio de una nueva etapa en la que habrá momentos de carga de trabajo pero también habrá momentos de disfrute, lo que acabará repercutiendo en un nivel de satisfacción más elevado en relación a nuestra vida en general.

Se trata de crear un nuevo “modo” en que el cumplimiento de las obligaciones y el contacto con el placer no resulten excluyentes.

¿Os animáis a intentarlo?