¿Y tú, tienes una vocación?

La vocación es la inclinación que tenemos hacia una profesión y aparece relacionada con los anhelos y con aquello que resulta inspirador para cada sujeto. Concuerda con los gustos, los intereses y las aptitudes de la persona. En definitiva, es aquello a lo que nos dedicamos y con lo que disfrutamos.

Algunos tendréis la suerte de estar trabajando de aquello con lo que más gozáis y os pasan las horas sin daros cuenta. Otros, pensaréis que no tenéis vocación. Y otros, sabréis cuál es vuestra vocación, pero por lo que sea, seguramente por la crisis, estáis trabajando de otra cosa que no tiene nada que ver.

La idea general es que, cuando uno tiene un trabajo vocacional, es más feliz. Y aunque en estos momentos parece que dedicarse a lo que uno quiere no sea lo más fácil, nos encontramos en una situación en la que es bueno replantearnos: si realmente sabemos lo que nos gusta hacer y si luchamos para hacer lo que queremos hacer o si, por otro lado, ya nos hemos rendido…

link-128Uno puede sentir una vocación desde muy joven y otro sentirla de mayor. Lo importante es saber que la podemos encontrar en cualquier momento de nuestra vida. No por el hecho de no vibrar desde pequeños con algo o por no ser “genios”, quiere decir que no tengamos vocación. Todos tenemos una vocación y el cómo encontrarla es, DECIDIÉNDO. Implica descubrir quién soy, cómo soy y hacia dónde quiero ir.

Por otro lado, una vez decidimos, debemos trabajar para interiorizar la decisión. Así pues, la vocación requiere de mucho trabajo para que no se convierta en un desperdicio de energía; debemos centrarnos en aquello que queremos descubrir y ser cada vez más expertos.

¿De qué manera se practica, como se consigue?

Con constancia y paciencia. La constancia es la firmeza y perseverancia del ánimo en las resoluciones y en los propósitos. La paciencia es la habilidad de saber esperar y, como los resultados no llegan inmediatamente, debemos estar tranquilos.

Ahora bien, la constancia también se precisa en tareas que, por mucho que nos empeñemos, no nos gustan, ni nos gustarán ni, obviamente, conseguiremos generar las ganas de ponernos a la trabajo. Por lo tanto, para mantener la constancia en un objetivo y seguir haciéndolo es necesaria la motivación y, cuando falle, la fuerza de voluntad.

En un proceso de Coaching trabajamos todas estas capacidades para conseguir aquello que nos proponemos:

Primeramente tenemos que marcar un objetivo ‘claro’ a medio plazo. Intentar ser realistas y elaborar una visión a medio plazo y llevarlo a cabo.

Para ir hacia este objetivo debemos diseñar un plan, como cuando planeamos un viaje y marcamos la ruta. Una vez lo tengamos, marcamos los pasos a dar, en qué orden y todas las herramientas que necesitaremos para ello.

Finalmente, debemos ser conscientes de las dificultades que encontraremos en el camino, aquí es precisamente cuando se requiere el ingrediente principal para seguir adelante: la pasión. Es un sentimiento intenso con un poderoso impulso del comportamiento. Es una motivación intrínseca que nos lleva a desear y disfrutar de lo que nos apasiona.

La pasión es creada por un mismo. Si practicamos nuestra vocación, aumentará nuestra pasión y viceversa. La forma de crearla y mantenerla es saber la razón por la que estamos haciendo lo que estamos haciendo. Pensad que el sentido de hacer lo que nos gusta, no es sólo porque nos gusta, es por una razón más elevada. Y para lograr ser más felices, mejor saber cuál es.