…Y una vez aprendida la lección…

¡VETE! Una vez que ya hayas reconocido que aquella persona apareció en tu vida para enseñarte algo, una vez que hayas aprendido el qué…no insistas, mejor dedicar tus energías a encontrar “bendiciones” (ver artículo blog “¿Por qué apareces ahora? del 17/1/14)
Hay personas que por falta de trabajo personal, porque están pasando por un mal momento o porque están enfadadas con el mundo, o las tres cosas a la vez, se convierten en personas tóxicas.

Son aquellas personas que fácilmente levantan la voz, que les encanta discutir para tener la razón, que tienen cambios de humor repentinos, que en un momento generan tensión y sobre todo con estas actitudes te provocan malestar. Cualquiera que sea la razón de su malestar no tienes que pagar tú por la falta de responsabilidad del otro ¡VETE!


Rodéate de personas que te proporcionan bienestar, que te trasmiten un mensaje positivo, que te admiren y te valoren como tú lo haces con ellos. Invierte tus energías en relaciones constructivas dónde no haya espacio para juicio ni críticas destructivas.

Nútrete del compartir con personas positivas que cómo tú, quieren sentirse bien y hacerte sentir bien.

Laura Contino
Directora del Centro