Ya no hay excusa para no moverse

Spring_in_Roydon_Woods_-_geograph.org.uk_-_170441Aunque parece que la primavera está ronroneando perezosa estos últimos días, el frío da sus últimos coletazos y , al menos, climatológicamente hablando, hemos entrado ya en la nueva estación.

La primavera invita a salir, airearse , pasear y moverse. Con toda la energía que los brotes utilizan para atravesar la tierra y sacar la cabeza hacia la luz, ya no hay excusa para no moverse y participar,un año más, de esa vida que se renueva en nosotros y ante nuestros ojos.

La naturaleza es una maravillosa medicina cuyo contacto y proximidad resultan del todo terapeúticos. Sobre todo para los que vivimos en ciudad, la vuelta a los paisajes naturales es una necesidad. Está en nuestra memoria genética esa vivencia y proximidad del entorno natural y todo el estímulo que proporciona ese contacto. Por eso en esta época en que, como nunca, la vida irrumpe y se deja ver, debemos aparcar la pereza, movernos ( no olvidemos que el movimiento es vida ) y disfrutar del bosque , del campo o del jardín o parque más cercano que tengamos.

Los japoneses, pueblo curioso, creativo y con una gran sensibilidad hacia todo entorno natural, están prescribiendo ya en su sistema sanitario los llamados shinrin-yoku (baños de bosque). Saben que pasear entre árboles es terapeútico para cuerpo y mente. Entre otros beneficios, reduce la presión sanguinea, el estrés y la glucosa, fortalece el sistema nervioso y aumenta nuestras defensas incrementándose el número de linfocitos. Y eso hablando sólo de lo que se refiere al cuerpo físico. Su efecto sobre nuestra mente, nuestro ánimo y nuestras emociones es profundamente renovador, regulando y equilibrando nuestra psique, sin ni tan sólo intención por nuestra parte. Eso si, hay que estar abierto, receptivo, curioso y expuesto a todas las sensaciones, olores, texturas y colores. Oxigenar y ventilar nuestros pulmones es otro de los grandes beneficios de un paseo por el bosque. Así que sin excusas y sin demora , dispongámonos a vivir con mayúsculas esa naturaleza que de nuevo se nos ofrece esta primavera.