Muchas veces nos encontramos ante dilemas que nos enfrentan, por una parte, con nuestros deberes, y por otra, con nuestros deseos. Es importante tomar consciencia de este dilema interno e intentar equilibrarlo siempre. Es típico de los animales y humanos buscar el placer y huir del dolor; forma parte de nuestra naturaleza primaria movernos hacia aquello que nos complace y alejarnos o escapar cuando las cosas se tornan incómodas, complicadas o tensas.

A medida que maduramos, habitualmente vamos relegando a un segundo plano nuestros deseos, en la medida que éstos se contraponen a nuestros deberes: el deber es lo primero, el placer después. Así, vamos dejando de manifestar nuestras necesidades, instintos o deseos.

CUANDO PLACER Y DEBER ENTRAN EN CONFLICTO

Cuando los dos polos de placer-deber entran en conflicto de forma clara, podemos llegar a sentir un malestar elevado. Esto es una señal de alarma que nos indica que debemos hacer lo posible por integrar los dos polos y por buscar un punto intermedio entre el placer y el deber que nos sea cómodo.

Utilizando las metáfora de la cabeza-corazón o la razón-emoción, el siguiente corto de animación, «Cabeza o corazón» de Iván Ruiz, nos invita a reflexionar sobre la importancia de no regirnos solamente por el polo del deber, la importancia de superar las barreras que nos impone el miedo y las anticipaciones catastróficas, y la necesidad de conectarnos más con las sensaciones placenteras que nos producen ciertas situaciones aquí y ahora.

Eva Aguilar
Psicóloga

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