La Navidad es una época muy señalada a nivel cultural y social. Y a pesar de que para muchas personas es muy bonita, aunque uno no quiera, de alguna forma entra en contacto con sus imágenes: películas en TV, anuncios, luces decorativas en las calles, reuniones familiares, relaciones que se muestran sin fisuras, comidas que parecen perfectas… Como seres humanos y simbólicos que somos, interpretamos estas fechas desde lo que representan, no solo desde lo que, objetivamente, son. 

Por eso, cuando el entorno parece invitar a la unión, las celebraciones, la presencia constante de otros, y no estamos en ese lugar, empezamos a sentir la soledad en Navidad con más intensidad; porque el contraste duele. En ese caso, no es extraño sentirse solo en Navidad o desconectado en estas fechas. 

Si este año te encuentras así, desde Dendros queremos aportar nuestro granito de arena y te ofrecemos algunas sugerencias sobre cómo afrontar la Navidad en soledad y encontrar pequeños puntos de apoyo: 

Emociones

Es normal que en Navidad aparezcan tristeza, nostalgia, cansancio, rabia, o una mezcla que nos cueste acabar de identificar. En lugar de silenciarlas, obsérvalas como fuente de información: muestran qué necesitas, qué deseas, y qué límites internos necesitan ser atendidos.  

Identificar estas emociones y ponerles nombre ayuda a regular, a bajar la intensidad y a conectar con mayor claridad y coherencia. No es necesario resolver todo ahora, solo acompañarte mientras aparecen.  

Rituales

Los rituales ayudan a dar sentido y contención en momentos que nos sintamos más sensibles. No tiene que ser algo grande, basta con que tenga un significado para quien lo hace. Puedes crear algo que sea personal, como por ejemplo: 

  • Preparar una comida especial para ti.
  • Encender una vela y escribir una carta de cierre del año.
  • Ver una película que te de calma.

Microconexiones

Tampoco es necesario hacer grandes planes. A veces, una pequeña conexión ya marca la diferencia, como enviar un mensaje sincero a alguien con quien querrías retomar el contacto, proponer ir a tomar un café a una persona de confianza, o incluso una breve llamada a alguien que te haga sentir bien. Con ello, buscamos no sentirnos completamente aislados del mundo. 

Presencia desde el cuerpo

El cuerpo es una vía muy potente que tenemos para regularnos. En momentos de soledad en Navidad, mover el cuerpo (aunque sea suave) puede ayudar a disminuir la tensión y ayuda a conectar con sensaciones agradables. Otros ejemplos son respirar lentamente, hacer estiramientos o una breve sesión de yoga, una ducha con agua caliente, caminar 20 minutos… Todo ello ayuda a recuperar la sensación de estabilidad interna. 

Actividades de bienestar

Realizar actividades que te generen bienestar también es una forma de conectar con uno mismo. Puedes leer algunas páginas de un libro que te apetezca, escuchar música que te acompañe, empezar un pequeño proyecto, organizar una pequeña parte de tu casa, o simplemente descansar sin sentir culpabilidad. No buscamos “aprovechar el tiempo”, sino permitir que estas fechas sirvan para cuidarse por dentro.

Actividades solidarias

Los voluntariados también son muy potentes. Son una forma de sentirse formar parte de algo más grande, a la vez que se ayuda a quienes más lo necesitan. Algunos ejemplos son comedores sociales, recogida de juguetes o comida, acompañar a mayores también en situación de soledad… Además, hay opciones de voluntariados que son puntuales y no te comprometen todo el año si eso no se adapta a ti. 

Si quieres explorar ideas concretas, te dejamos un ejemplo de voluntariado que ilustra muy bien el sentido de acompañar en estas fechas. A veces, ver lo que otros hacen nos ayuda a conectar con ese propósito: 

 

Reducción de estímulos dañinos

Con esto me refiero a reducir la exposición a cosas que puedan hacerte sentir peor. Por ejemplo, si las redes sociales hacen que te compares más o activan pensamientos de soledad en Navidad, o incluso sensaciones asociadas a la llamada “depresión navideña”, es interesante reducir el tiempo de exposición esos días o seleccionar bien qué tipo de contenidos mirar. Es una forma de poner un límite; no es evitar la realidad, es protegerte. 

Puede parecer contradictorio, pero cuando dejamos de luchar contra estas fechas, sentimos que interiormente algo ha cambiado. Porque la clave no es “evitar sentir”, es sostener mientras se siente, y permitirse transformar el foco.  

Y aun así, si pese a todo esto sientes que te resulta difícil, no tienes porqué atravesarlo solo/a. En Dendros estaremos encantados de acompañarte y ayudarte a encontrar un modo más cálido de transitar estas fechas y/o cualquier proceso que estés viviendo. 

 

Rocío Gago
Psicóloga

 

Referencias bibliográficas: 

  • Matos, J. (2020). Un curso de emociones. Madrid: Ediciones Urano.
  • Van der Kolk, B. (2014). El cuerpo lleva la cuenta. Barcelona: Editorial Eleftheria.
  • Worden, J. W. (2013). El tratamiento del duelo. Barcelona: Editorial Paidós.
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