Diferentes investigaciones han mostrado que fechas señaladas como la Navidad pueden reactivar con intensidad el dolor emocional asociado a una pérdida.  

Como señalan Fernández y Lázaro (2017) la llegada de diciembre y las fiestas, suelen ir asociadas a expectativas relacionadas con momentos de alegría, encuentros familiares, de unión, celebración, rituales, etc.  Sin embargo, para muchas personas, y sobre todo aquellas quienes han sufrido la pérdida de un ser querido, ésta época puede ser especialmente dolorosa y hacer aflorar o intensificar el malestar emocional, los sentimientos de tristeza, vacío, nostalgia, etc.

Los duelos, sean recientes o no, no se detienen porque el calendario marque días festivos. Todo lo contrario, las constantes alusiones a la felicidad suelen confrontarnos directamente con las pérdidas.  

¿Por qué duele más la pérdida en Navidad?

Las fiestas navideñas tienen una alta carga emocional. Son momentos en que las personas suelen reunirse, compartir recuerdos, rituales y tradiciones. Cuando una persona significativa ya no está, se produce un fuerte contraste entre el deseo colectivo de alegría, la presión por “estar bien” y la realidad interna de tristeza en Navidad por pérdidas. 

En realidad, no es que duela más, sino que parece que en estas fechas las ausencias se hacen “más visible o notorias” en momentos como cuando queda una silla vacía en la mesa, el hecho de no recibir una llamada o mensaje de felicitación, la ausencia en el intercambio de regalos, cuando se rememoran anécdotas y se visualizan fotos o videos pasados, entre otras situaciones.  

Sea como sea, en el caso de que el malestar se intensifique, hay que tener muy presente que no significa un retroceso, sino una respuesta natural ante un contexto cargado de significado.

¿Cómo vivir una Navidad con ausencias?

No existe una única forma «correcta» de transitar el duelo en fiestas.  

Uno de los mensajes de Alba Payàs en el libro que recomendamos en nuestro artículo es que todas las emociones del duelo son legítimas: desde el llanto profundo hasta la rabia o la culpa. El problema no está en sentirlas, sino en silenciarlas o juzgarlas.  

Aceptarlas, acompañarlas con respeto, sin juicio ni prisa y permitirnos expresarlas, entendiendo la utilidad de ellas y abordándolas desde la empatía y la comprensión, será primordial. 

Las cuatro tareas del duelo

Cada persona vive su proceso de forma única. Sin embargo, William Worden, propone “las cuatro tareas del duelo” como una guía útil para acompañar el proceso:  

  • Aceptar la realidad de la pérdida. 
  • Elaborar las emociones y el dolor del duelo. 
  • Adaptarse a un entorno en el que la persona ya no está. 
  • Recolocar emocionalmente a la persona fallecida y continuar viviendo. 

 

Compartir y expresar nuestro dolor con personas queridas que puedan sostenernos con su presencia con empatía, así como realizar rituales simbólicos pueden también ayudarnos en el proceso a dar forma, crear significado y un lugar interno a la pérdida.  

¿Cómo hablar con niños del duelo en fiestas?

Los niños también viven su proceso de duelo. Aunque pueda ser de manera diferente a los adultos, perciben la ausencia e incluso pueden sentirse confundidos. En fiestas como la Navidad, la carencia de un abuelo, una abuela, un hermano/a o incluso de un animal de compañía puede hacerse muy presente. 

Algunas recomendaciones para abordar el tema con niños y niñas: 

  • Ser claros, honestos y hablar de forma comprensible y adaptado a la edad del niño/a. 
  • Permitir la expresión emocional, validarla y acompañar, sin intentar evitar su dolor.  
  • Incluirlos en rituales, ya que puede ayudarles a despedirse simbólicamente. 
  • Respetar sus tiempos, tanto si creemos que “no les afecta”, como si necesita ir hablándolo frecuentemente, entre otras formas oscilantes de transitarlo, ya que su sistema emocional regula de forma diferente.  

Los niños/as pueden entender mucho más de lo que pensamos, y cuando se trata el tema con sensibilidad, pueden elaborar mejor su proceso emocional. 

Cierre

La Navidad puede ser un momento contradictorio: luminoso afuera, pero oscuro adentro por quien transita un duelo.  

La clave no es evitar el dolor, sino darle un lugar, acogerlo y permitir que se exprese tanto para gestionar el duelo como para honrar el amor que nos unió a quién ya no está. Es muy importante cuidarse, escuchar y respetar las propias necesidades y no forzarse a estar bien solo porque sean unas fechas festivas.  

Si bien el duelo no es una enfermedad, sino una respuesta humana al amor perdido. a veces, el dolor emocional puede cronificarse y derivar en trastornos depresivos o trastorno ansioso-depresivo. En estos casos, es clave intervenir con profesionales formados en técnicas psicoterapéuticas eficaces. 

Si sientes que la tristeza es demasiado intensa, y que el duelo se ha transformado en un abismo, en Dendros podemos acompañarte abordando estas situaciones desde una mirada respetuosa y personalizada, utilizando herramientas como las técnicas de regulación emocional, el trabajo cono emocionas básicas, y modelos integradoras que permiten sanar desde la raíz. 

Dendros os desea que estas fiestas puedan ser, al menos, un lugar donde tu dolor sea acogido con ternura y sin juicio.  

Bibliografia

  •  Fernández, M. C., & Lázaro, A. (2017). La vivencia del duelo en fechas significativas: Navidad y aniversarios. Revista Clínica Contemporánea, 8(2), 57–63. https://doi.org/10.5093/cc2017a10.
  • Payàs, A. (2010). El mensaje de las lágrimas. Una guía para superar la pérdida de un ser querido. Editorial Paidós.
  • Worden, J. W. (2009). El tratamiento del duelo: Asesoramiento psicológico y terapia. Paidós.
     

 

Carla Fontao
Psicóloga General Sanitaria

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