Las vacaciones son ese momento en el que buscas descansar, relajarte y disfrutar del tiempo libre.
Quizás durante el año te has propuesto muchas actividades o hobbies que te gustaría iniciar en tus vacaciones, generando unas expectativas muy elevadas. Llenando nuestra agenda y sintiendo que no nos ha dado tiempo a todo lo que queríamos hacer.
Todo ello nos hace sentir frustrándonos, fatigados emocionalmente, sin poder desconectar del todo antes de volver al trabajo. Sintiendo que las vacaciones han pasado demasiado rápido.
¿Como podemos vivir las vacaciones sin esa ansiedad, sin esas prisas?
El arte de ir despacio
La ansiedad que sentimos en nuestro día a día: trabajo, casa, familia y vuelta a empezar, afecta a como vivimos también nuestros momentos de ocio, de tiempo libre y descanso.
Nos cuesta mucho apagar esa voz que nos dice: «llego tarde, no me da la vida, tengo que… ».
Vivimos con prisas intentando “disfrutar” y hacer el mayor número de cosas a la vez. Todo lo que no hemos podido hacer durante el año. Como consecuencia, lo que deberíamos vivir como desconexión, descanso, disfrute… genera estrés y ansiedad.
Para poder planificar con equilibrio las vacaciones debemos hacer caso a nuestro cuerpo, escuchar las señales que nos envía y dedicar un momento a tomar consciencia del presente y las sensaciones que nos mueven.
El mindfulness es una herramienta que nos puede ayudar a hacer esta escucha, esta pausa. A identificar donde tenemos que establecer los límites y prioridades para gozar del tiempo libre sin culpa.
Un ejercicio sencillo para desacelerar la mente y aumentar la presencia
Te propongo un sencillo ejercicio que puedes practicar en cualquier lugar: el paseo con los cinco sentidos:
1. Preparación
-
Elige un lugar tranquilo (playa, sendero, parque, calle poco transitada).
-
Deja el móvil en silencio y guárdalo.
-
Haz 3 respiraciones profundas, notando el aire entrar y salir.
2. El recorrido por los sentidos
-
Vista: Elige 5 cosas que veas y que normalmente pasarías por alto (formas, colores, reflejos, texturas).
-
Oído: Escucha 4 sonidos diferentes. No los juzgues, solo identifícalos (olas, pasos, voces lejanas, hojas moviéndose).
-
Tacto: Nota 3 sensaciones físicas (el viento en la piel, el peso de tus pies al caminar, la temperatura del aire).
-
Olfato: Detecta 2 aromas (salitre, césped recién cortado, comida cercana).
-
Gusto: Observa 1 sabor presente (puede ser el de tu saliva, un sorbo de agua, un helado).
3. Cierre
-
Al terminar, detente unos segundos, respira hondo y nota si tu mente va más despacio que al comenzar.
- Lleva esa sensación a lo que hagas después.
¿Cómo has vivido la experiencia?
¡Te leemos en comentarios!
Desde la Terapia Integradora Dendros, te acompañamos en el proceso de entender tu mundo emocional y brindarte técnicas de regulación, para calmar la ansiedad y los pensamientos recurrentes que te invaden y no te abandonan ni en los momentos de descanso.
Anna Chacón
Psicóloga